jueves, 26 de noviembre de 2009

Una para todas y todas para una!!


Siempre había querido permanecer al grupo de los mosqueteros del rey. No por empuñar una espada, ni por vestir el uniforme, ni por el sueldo que me permitiera llenar mi plato cada día.... Para mí, ser mosquetero significaba pertenecer a un grupo. Un grupo que me haría sentir apoyada, que me daría la fuerza necesaria para seguir adelante ante una dificultad, que no me permitiría nunca creer que estaba sola en el mundo.

Yo no necesitaba ni quería ser D’Artagnan. Me bastaba con ser uno de esos tres mosqueteros que se respetaban a pesar de ser tan diferentes, que se unían ante la adversidad y que compartían cervezas de barril cuando tenía alguno de ellos motivo de alegría...sólo bastaba una mirada para que entre ellos surgiera el grito y el desenfunde de la espada...TODOS PARA UNO Y UNO PARA TODOS!! Cualquiera temía ese grito que les daba la fuerza de los tres a cada uno de ellos y les hacía invencibles.

Ser mosquetero me parecía lo mejor que me podía pasar a mí como persona, porque me dotaba de unos recursos que de otro modo jamás podría ni siquiera soñar.

Y no siempre es fácil ser mosquetero...a veces, después de una larga jornada, cuando los pies te queman de tanto caminar, cuando has estado librando pequeñas pero personales batallas y empieza a anochecer, cuando imaginas llegar a tu cuarto y echarte sobre el colchón de paja....suena la alarma, y sin ni siquiera saciar tu apetito, debes ponerte en marcha a librar la batalla de un compañero. Libras la batalla, seguro sales vencedor, aunque exhausto...y brindamos por el triunfo, por la camaradería, por la complicidad, porque somos invencibles e indivisibles...a pesar de ser cada uno un ser en sí mismo.

Hace ya un tiempo que entré en el cuerpo de los mosqueteros. Ya varias veces han tenido que salir en mi ayuda y ya he podido demostrar que pueden también contar conmigo. Hoy es el más joven de los mosqueteros el que está en clara desventaja y allí iremos el resto. El mensaje está claro...no estás sola, estamos aquí....una para todas y todas para una!! Brindaremos en breve en el garito de Badalona de las cervezas que tenemos pendiente. Ganaremos también esta vez.

jueves, 19 de noviembre de 2009

sms II opción A

Abrí la puerta del 3030 y una vez dentro busqué a Javier con la mirada. Al principio y supongo que debido a los nervios, no vi ningún rostro conocido entre tantas caras. Fue entonces cuando sentí el peso de mi cuerpo...estás loca!

En ese momento que existe siempre cuando uno entra en un bar de copas y se encuentra con un tumulto de gente afincado junto a la puerta impidiéndote la entrada y que una vez lo pasas se cierra sobre ti, me vi casi obligada a seguir adelante. Opción fácil, llegar hasta la barra (fácil, fácil...no lo era) y pedirme una cerveza.

La tarea de encontrar el hueco para acercarme a la barra y poder ser atendida por el camarero de turno me hizo olvidarme de porqué había llegado hasta allí. Y antes de que el camarero me viera a mí, yo ya había localizado a Javier. Como siempre al final de la barra, en un rinconcito charlando animadamente con los asiduos del local. Estaba en su salsa. Pedí la cerveza y me fui acercando poco a poco hasta él. No es un decir, es la realidad de lo difícil que era atravesar la poca distancia que nos separaba entre la gente que había allí y sorteando giros para salvaguardar mi cerveza.

No me vio hasta que me tuvo a una persona de distancia. Intenté leer en su rostro la sorpresa negativa de verme allí, y en su lugar me encontré con la misma cara que siempre había visto. Un Javier impenetrable que con la misma cordialidad de siempre me recibió.

Tras los besos de rigor me presentó a los asiduos, que poco a poco se fueron apartando (girándose, básicamente, para cerrarse en círculo) quedándonos Javier y yo ‘sólos’. Fui incapaz de mencionar el tema del sms y él tampoco lo hizo. Hacía unos cuantos meses que no nos veíamos y nos pusimos a charlar animadamente. El más que yo, porque es de los que te embelesas escuchándole. Siempre tiene aventuras curiosas que ha vivido, viajes no planeados que decide en último momento hacer.

Bajé la guardia y acabé relajándome. Después de todo...podría haberme encontrado con él por casualidad y no hubiera pasado nada, no?

La música sonaba fuerte y de tanto alzar la voz para hacernos entender, estaba agotada. A la tercera cerveza, ya pegada a él, casi nos hablábamos al oído. Y como siempre me pasa, tener a alguien tan cerca me hace fantasear con un roce de labios....suave....o pasional y brusco, casi desesperado.

Como en Ally Mcbeal imaginé ese primer beso, el acercamiento total a su cuerpo, su mano en mi espalda casi tocando mi culo...lo vi y hasta pude sentirlo. Javier seguía con su conversación entrecortada por silencios, ajeno al calor que sentía yo en esos momentos, al rubor que enrojecía mis mejillas y la reacción de mis pezones, siempre los primeros en darme la señal de alarma del deseo.

A su siguiente frase no sólo acerqué mi oreja a su boca, para poder oirle, sino que le brindé mi cuello, sugerente. Dejaría en sus manos cómo seguiría nuestra historia y esa noche en concreto.

Opción A: Javier hace caso omiso a mi invitación y simplemente cambiamos de bar, para seguir charlando.
Opción B: Javier aprovecha la invitación y de allí salimos a otro lugar más tranquilo.
Opción C: Aparece una tercera persona en la historia que hace que todo cambie de manera radical.
Opción D: Decido marcharme a casa antes de liarla.

martes, 17 de noviembre de 2009

Dios existe

Curiosamente esta breve frase compuesta por sólo dos palabras, la digo después de haber pedido algo, casi siempre relacionado con la salud de algún ser querido, y que ha salido bien. Y hoy, por suerte, he podido afirmar que Dios existe. Y no tiene nada que ver con el cristianismo, ni con la fe...creo que es más bien el recurso fácil en casos de dificultades que se nos escapan de las manos.

Supongo que es como cuando los ateos al pasar alguna catástrofe individual o colectiva, dicen aquello de ...' Y dicen que existe un dios? Pues vaya dios si consiente que ocurran estas cosas'. Creo que del mismo modo poco reflexivo afirmo yo cuando algo sale bien que 'Dios existe'. Sin embargo, en determinados momentos de mi vida, he retomado la fe que tuve en mi infancia/adolescencia, y recurro a ese 'Padre todopoderoso' que jamás nos da la espalda a pesar de que nosotros le hayamos olvidado durante una larga temporada. Creo que creo en ese Dios...

EL traumatólogo ha dicho que todo estaba bien y que nos vemos dentro de tres semanas para quitar la escayola. Mi dios hoy podía ser ese médico...en cualquier caso...GRACIAS A LA VIDA por haber sido benévola esta vez con los míos.

lunes, 16 de noviembre de 2009

'Quedar-se cacauet' o cómo caer

Llevaba un par de semanas algo-bastante-muy floja de ánimo. Varios frentes abiertos de distintas envergaduras y de larga negociación en el tiempo. Demasiados frentes durante demasiado tiempo pasa factura. Un costipado que te ataca con ganas aprovechando ese desánimo y un final de fiestas con mi hijo con los dos brazos rotos haciendo gimnasia en el colegio. Me supera no poder proteger a mis hijos de todo mal...o al menos del mal que duele y que toca la salud. Mi pobre pequeño tuvo una de las fracturas con desplazamiento de radio que hubo que colocar en su sitio con dolor, con mucho dolor. Y además la semana pasada en la revisión nos dijeron que se había desplazado otro poquito y que mañana martes si no se ha desplazado más ya estará, pero que si se había movido algo más....habría que volver a reducir la fractura. Eso pasó el miércoles pasado y desde entonces un sentimiento enorme y aplastante que se anunció ya el día del accidente del pitufo, se apoderó de mi. He llorado cuando no acostumbro a hacerlo y cuando sé que además no sirve de nada. He rezado, suplicando piedad por mi hijo a ese ser todopoderoso que hace años que no sabe nada de mi. He purgado automachacándome por todos mis pecados....
Ciertamente llevaba ya desde septiembre con varias pequeñas batallas en danza, intermitentes pero sin pausas...ser adulto y tener gente a tu cargo es como llevar siempre encima un saco de arena. El que pasea a tu lado te hace más ligero el tramo de camino en que te acompañan, pero lo cierto es que el peso del saco lo llevas tú, y el resto sólo pueden hacer que no pienses en él durante un rato.
Peté. Empecé a petar a principios de este mes, pero peté del todo el viernes...creí tocar fondo, pero no es cierto. No debo mentirme. Sentí tocar fondo y decidí como alguna que otra vez antes que no podía permitírmelo por los míos, los mismos que me han menguado las fuerzas.
Decidí que debía hacer algo. Y como no podía evitar el resultado que verá el traumatólogo mañana, ni podía evitar que las partidas a medias se siguieran jugando, me inventé un personaje. Debía estar bien y yo lo sabía. Todos lo sabían. Así que tras leerme el papel todos, decidí aceptarlo. Me caractericé, me metí en la piel del personaje que iba a interpretar, me teñí el pelo, me compré ropa nueva, complementos...me maquillé para restaurar mi fachada y salí a la calle.
Nadie notó mi bajón. Caricaturicé hasta el extremo el papel que quería interpretar y triunfé. Me aferraré a mi personaje hasta que mi persona pueda volver a andar sola. Mientras tanto me acojo a la fuerza de la voz de Sole Gimenez, a cuyo concierto fui ayer, para decir que aunque lleguen las aguas de marzo y duela perder el verano, seguiré adelante...