Generalizando, que ya se que no es bueno, pero en este caso lo necesito, las 'madres' tenemos la idea que nuestra manera de volcarnos en los hijos es no sólo adecuada y recomendable, sino incluso necesaria. No se si es cuestión de la educacación recibida o genética o confabulaciones de uno mismo y el medio para considerarnos 'las personas más adecuadas para conducir la vida de nuestros hijos'.
En estos casos, y dado que todos hemos tenido padres, es fácil hablar sobre lo que creemos mejor o peor. El papel del padre, incluso en este último tiempo, conserva la distancia necesaria para poder ejercer de padre sin sufrir demasiado. No es una crítica, y si lo es, no sería negativa. Al menos no siempre.
Las madres tendemos a intentar controlar todo lo que pasa en la vida de nuestros hijos desde antes incluso de que nazcan. Sufrimos unas veces en silencio y otras compartiendo con otras mamás cada uno de los pasos que dan nuestros niños. Pretendemos que crezcan y sean autónomos, pero en el fondo seguimos lubricando a diario todas las aristas de su vida para evitarles el máximo de golpes.
¿Qué es lo correcto en cada momento? Quien lo sabe? Yo, personalmente, no tengo ni p.idea. A duras penas vivo el día a día como madre, un papel que a pesar de llevar haciéndolo más de 11 años, sigue viniéndome grande y sigo sintiéndome inexperta y vulnerable. Totalmente expuesta a las críticas, las externas y las internas.
¿Hasta qué punto debemos interferir en la vida de nuestros peques? ¿Hasta qué punto nos podemos erigir nosotras como las mejores voces de ellos? El amor que sentimos por ellos es suficiente para que seamos nosotras su voz?
El papel de las madres coraje, capaces de sacrificar su vida personal o laboral por sus hijos es admirable....la renuncia a la propia vida por el 'bien' (a veces dudo que todo lo que hacen madres coraje esté bien o sea un bien para ellos) de los hijos no me parece ni siquiera buena. Cada una como opción puede optar por estar siempre ahí, al pie del cañón, incluso cuando podría ser más prudente mantenerse a una cierta distancia. Pero veo el reproche en el aire, el propio y el ajeno. A veces debemos aprender a mantener la distancia de seguridad. Seguridad para ellos y para una misma.