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jueves, 19 de noviembre de 2009

sms II opción A

Abrí la puerta del 3030 y una vez dentro busqué a Javier con la mirada. Al principio y supongo que debido a los nervios, no vi ningún rostro conocido entre tantas caras. Fue entonces cuando sentí el peso de mi cuerpo...estás loca!

En ese momento que existe siempre cuando uno entra en un bar de copas y se encuentra con un tumulto de gente afincado junto a la puerta impidiéndote la entrada y que una vez lo pasas se cierra sobre ti, me vi casi obligada a seguir adelante. Opción fácil, llegar hasta la barra (fácil, fácil...no lo era) y pedirme una cerveza.

La tarea de encontrar el hueco para acercarme a la barra y poder ser atendida por el camarero de turno me hizo olvidarme de porqué había llegado hasta allí. Y antes de que el camarero me viera a mí, yo ya había localizado a Javier. Como siempre al final de la barra, en un rinconcito charlando animadamente con los asiduos del local. Estaba en su salsa. Pedí la cerveza y me fui acercando poco a poco hasta él. No es un decir, es la realidad de lo difícil que era atravesar la poca distancia que nos separaba entre la gente que había allí y sorteando giros para salvaguardar mi cerveza.

No me vio hasta que me tuvo a una persona de distancia. Intenté leer en su rostro la sorpresa negativa de verme allí, y en su lugar me encontré con la misma cara que siempre había visto. Un Javier impenetrable que con la misma cordialidad de siempre me recibió.

Tras los besos de rigor me presentó a los asiduos, que poco a poco se fueron apartando (girándose, básicamente, para cerrarse en círculo) quedándonos Javier y yo ‘sólos’. Fui incapaz de mencionar el tema del sms y él tampoco lo hizo. Hacía unos cuantos meses que no nos veíamos y nos pusimos a charlar animadamente. El más que yo, porque es de los que te embelesas escuchándole. Siempre tiene aventuras curiosas que ha vivido, viajes no planeados que decide en último momento hacer.

Bajé la guardia y acabé relajándome. Después de todo...podría haberme encontrado con él por casualidad y no hubiera pasado nada, no?

La música sonaba fuerte y de tanto alzar la voz para hacernos entender, estaba agotada. A la tercera cerveza, ya pegada a él, casi nos hablábamos al oído. Y como siempre me pasa, tener a alguien tan cerca me hace fantasear con un roce de labios....suave....o pasional y brusco, casi desesperado.

Como en Ally Mcbeal imaginé ese primer beso, el acercamiento total a su cuerpo, su mano en mi espalda casi tocando mi culo...lo vi y hasta pude sentirlo. Javier seguía con su conversación entrecortada por silencios, ajeno al calor que sentía yo en esos momentos, al rubor que enrojecía mis mejillas y la reacción de mis pezones, siempre los primeros en darme la señal de alarma del deseo.

A su siguiente frase no sólo acerqué mi oreja a su boca, para poder oirle, sino que le brindé mi cuello, sugerente. Dejaría en sus manos cómo seguiría nuestra historia y esa noche en concreto.

Opción A: Javier hace caso omiso a mi invitación y simplemente cambiamos de bar, para seguir charlando.
Opción B: Javier aprovecha la invitación y de allí salimos a otro lugar más tranquilo.
Opción C: Aparece una tercera persona en la historia que hace que todo cambie de manera radical.
Opción D: Decido marcharme a casa antes de liarla.

lunes, 26 de octubre de 2009

sms

'Sólo te lo voy a decir una vez. O vienes al 3030 a beber cerveza o me la bebo yo.'

Viernes, 21 horas y este sms en mi móvil. Provenía de un amigo que jamás me hace proposiciones de ese tipo e imaginé que ese sms lo había recibido yo por error. Aún así, y a la vista del plan que tenía por delante, pensé que sería bueno que ese mensaje fuera para mí. Tardé en contestar. Aceptar ese plan requería por una parte coger el coche y desplazarme hasta su municipio. Y por otro lado debía usurpar a la destinataria real del sms, confiando en que no descubriera Javier su error y lo reenviara al número correcto.

Fantaseé durante unos instantes con la idea. La cara de sorpresa que pondría Javier al verme a mi allí y la cara de poker que pondría mientras me decía que lo sentía, que el sms había sido un error...me lo diría?

Finalmente me metí en la ducha, me vestí como para una cita y me maquillé para lucir. Justo antes de salir le envié un sms de respuesta: ' Salgo ahora mismo de casa. Voy para allá. No me llames que estaré conduciendo. Nos vemos' y apagué el teléfono. Prefería no saber si se escusaría o no por sms.

Para espantar mis fantasmas que me decían que estaba haciendo una locura puse la radio a toda leche. Con la música debía ir acorde la velocidad y pisé fuerte el acelerador. Al cabo de 25 minutos llegué a Alcanet.

Busqué a Javier con la mirada....

Opción A: Está dentro del local solo.
Opción B: Está dentro del local pero acompañado de la destinataria real del sms.
Opción C: No está dentro del local.
Como veis, plagiando a una blogger a la que tengo mucho cariño, os invito a que escojais la opción que más os gustaría que desarrollara.