Al salir del trabajo, superpuntual, he tenido que ir hasta la calle Pelai a cambiar uno de los regalos que Papa Noel dejó para mi en el árbol. Debo reconocer que el hecho de que no hubiera acertado ya me molestó, pero el hecho de tener que ir yo a cambiarlo aumentó ese malestar. Camino de la tienda de fotografía he tenido que frenarme con la multitud de personas que paseaban tranquilamente por esa calle céntrica y comercial. La navidad me gusta, pero las aglomeraciones y las colas en las tiendas me agobian hasta el punto de crearme ansiedad. Tras doce personas aprox de cola me redirigen a la entrada, donde había preguntado inicialmente dónde debía ir. Claro, me he quejado a la jovencita divina de la muerte que parecía sacada del anuncio de Mango, por no haberme atendido de entrada cuando no había cola en su mostrador, y haberme que tenido que chupar otras cuatro personas de cola. Bla, bla, bla...disculpas que suenan a 'me la suda tu queja' y me hace un vale para otra vez que les visite (que no será por su eficacia la visita). Cuando me lo da, después de tener que abrirme ficha de cliente y todo, resulta que la niña mona además es tonta, y me hace el vale del producto que no toca. Tiene que hacerme otro vale más...por tonta!. Salgo casi histérica...el casi es que sólo me faltaba gritar, porque el resto de síntomas los cumplía. Vuelvo a atravesar la calle Pelai hasta donde había dejado mi moto...y oh! sorpresa...empieza a llover. Cojonudo!
Embisto camino de mi casa con unas ganas brutales de llegar a la 'paz' de mi hogar. Por el camino las luces navideñas de las calles me hacen bajar la guardia, y me envuelve el espíritu navideño. Recuerdo años anteriores, momentos vividos en compañía de mi ex, buscando con ilusión regalos con que sorprender a nuestros hijos. Recuerdo caras de felicidad en niños propios y ajenos, cuando veían esa cabalgata con los Reyes Magos, los de verdad, eh! que se iban a dormir esa noche con los nervios por lo que acontecería....incluso recuerdo los Reyes que me traían en casa de mis padres estando ya casada...siempre sorprendentes, siempre acertados y siempre brutalmente desmesurados. De todo eso, ha llovido mucho, tanto como lo que llovía cuando volvía para mi casa....cuando un atasco me hace frenar. Las luces de la guardia urbana en pleno Passeig Sant Joan a dos calles de la calle que me llevaría directa al túnel de la Rovira y por tanto a mi casa. Pienso que debe ser un accidente y pienso que pobres personas las que vísperas de Reyes pierden a un ser querido, o bien lo tienen hospitalizado o enfermo. Tengo suerte...
Cuando llego por fin a la altura de la urbana...no hay accidente. Sólo dos motos cortando la circulación. Con el atasco era imposible acercarse a ellos a preguntar qué pasaba. Así que sin pensarlo tiro a la izquierda con el propósito de girar a la derecha dos calles más allá. Y así lo hago, eso sí, esperando pacientemente entre la lluvia y el mogollón de coches, gente y demás parafernalia típica de estas fechas. Y giro a la derecha, subiéndome a la acera y haciendo una infracción muy bonita :(. Cuando vuelven a faltarme ná y menos para llegar a la Travesera de Gràcia, otra vez la urbana cortando el tráfico. PERO QUÉ COJONES PASA??? Esta vez, y dado que estoy ya en el barrio de Gracia, de calles estrechas de un sólo carril, le pregunto al urbano qué ocurre y de dónde a dónde están cortadas las calles. Señores, la rua de Reyes se adelanta en el barrio de Gracia y tienen cortado casi todo el barrio. Genial! Me indica que debo tirar hasta Gran de Gracia, vamos, media horita más... Mientras mis nervios se apoderan de mi estómago, y la lluvia de mi chaqueta, avanzo por unas calles que un día recorrí hace ya más de dos años camino de un pequeño hotel de estudiantes, con un baño minúsculo donde era imposible poder ducharse sin salirse de la ducha. Qué bares más cools que hay por aquí, verdad? Y me obligo a pensar en algo bonito que me ayude a desestresarme del tráfico de vehículos y personas. Y sigo recordando momentos pasados...y sonrío....y con eso llego por fin a Gran de Gracia, que ha colgado luces con motivos de artesanos. Y recuerdo cuando trabajé en esa zona, apenas tres meses...de eso sí que hace más de veinte años.
Y por fin llego a mi casa, mojada, cansada y rabiosa, porque son las 8 de la tarde y he perdido una hora y media de mi tiempo el primer día de curro después de las vacaciones de navidad. Y las pago con aquel que me regaló aquel accesorio para mi reflex (también regalo suyo) y me siento estafada con el tiempo que se pierde cuando se tienen otras tantas cosas que hacer y sin duda mucho más agradables. Le culpo a él de todo lo que me ha pasado, incluyendo que el barrio de Gracia adelante la cabalgata...y se va a buscar a mi hijo que está en casa de un amigo...y decido abrir mi ultraportátil (por peque que no por rápido) y hacer lo que siempre me ha ido tan bien para desahogarme: escribir.
Y entre esto, mi café y mi cigarrillo (ya van dos en este rato) me siento más tranquila. Y no, esta vez no he perdido media hora, que es lo que he tardado en escribir esto, porque escribir me gusta.
Felices Reyes Magos. Paciencia con las diferentes cabalgatas y tomároslo con toda la calma del mundo, porque los Reyes sólo vienen un día al año...y lo hacen para traernos ilusión.
4 comentarios:
Querida amiga, te entiendo perfectamente;
Tienes un gran problema con el tiempo.
Y me temo que la única manera de solucionarlo es entender sencilla y profundamente, qué es el tiempo.
Verás que si lo haces, no necesitarás desahogarte, ni evadirte, ni nada de nada.
Hablamos!
1 bso!
Pues, Neo, si esa es la única manera de solucionar mi problema con él...ayúdame...qué es el tiempo?
jajaja
És que quan et lleves a les sis del mtí i arribes destrossat/da, només et vénen ganes de tira-te al sofà!!
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